panacien



Ya se preparaba el cura en la eucaristía a entregar el cuerpo de cristo cuando en eso se da cuenta que no le quedaban ostias. Comenzó así entonces disimuladamente exaltado a escudriñarse los bolsillos con sus manos encomendadas en cuerpo y alma a salir de este imprevisto con buen pie. De cualquier modo Mientras Buscaba: el mismo sacerdote no podía ocultar para sí la impresión de esta pequeña prueba a la que le estaba enfrentando el señor (además durante la misa, pensaba) Pero aún así habiendo revisado una y otra vez sus bolsillos esperando aunque fuese a encontrar un trozo, en ellos solo halló un billete de mil pesos… hasta que por providencia de una iluminación se permitió exhalar aliviado... Llamó a uno de sus acólitos y le dio el billete diciendo: “ve y compra en la panadería de la esquina un kilo de pan y te vienes corriendo lo más rápido que puedas” Al volver el muchacho tratando de pasar desapercibido se metió bajo la mesa y le paso las monedas en las manos al cura que prosiguió diciendo Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío.